El diseño de cada una de las piezas que realizamos, lleva noches de desvelo,
de luces que se apagan y se prenden al nacer una idea, lo que está a mano
es una hoja y un lápiz para dibujar antes de que la inspiración vuelva a su nido.

Dibujos que se van transformando hasta llegar a ser algo serio. Restos orgánicos de la cocina que sirven para hacer diversidad de pruebas de color, de tintes que al tocar la fibra se transforman en piezas de arte únicas e irrepetibles. Transformar el lugar que tenemos como taller, en verdaderos laboratorios, con tiempos y medidas.

Descubrir o redescubrir pigmentos logrados con plantas, que apenas imaginábamos lo que nos podían brindar. Caminatas de ojos bien abiertos y olfato atento, por si aparece algo nuevo que nos pueda regalar la magia de sus colores.

Abrir los rollos de telas, todos los sentidos se activan y recordamos lo mucho que nos gusta lo que hacemos, en ese momento, sensaciones, emociones nos traen una idea. Con la elección de la fibra, nace el diseño, la fibra y el diseño se enamoran, no hay manera es amor a primera vista, quien los vista experimentará como nadie esa simbiosis. Después de todo ese romance, el sueño se transforma en realidad, se plasma la ilusión

Para ACHARÁ, la sustentabilidad no es un fin sino un camino, comenzamos a transitarlo con mucho respeto y esfuerzo. Trabajamos por mejorar día a día y ser coherentes en nuestras elecciones y decisiones diarias. Estamos convencidos que hoy es el único camino posible, si queremos estar en armonía con nuestro planeta y la diversidad de seres que lo habitamos.